Hace dos años, realicé un curso de monitor de tiempo libre, y
una de las clase era sobre la discapacidad e inclusión. Hicimos
varias actividades a cerca de esto para darnos cuenta cómo se
sienten estas personas y las dificultades que pueden tener en la
vida diaria.
Tuvimos la oportunidad de hacer un recorrido con silla de ruedas y con los ojos tapados guiándonos con un palo. Mi recorrido consistía en ir a la panadería. Parecía fácil, pero para nada fue así. Nada mássalir a la calle, me di cuenta lo inferior que me sentía en esa silla de ruedas. En muchas aceras no había una rampa para poder subir. Una vez consigues subir, notas que las aceras se quedan estrechas y no son del todo rectas, lo que provoca que la silla se incline para un lado. Cuando llegué a la panadería, no había ninguna rampa para poder entrar y era casi imposible abrir la puerta yo sola. Con la otra actividad, la de los ojos tapados, sentí cómo que la gente es más solidaria, parece que ver a una persona con esta discapacidad llama más la atención, por tanto, las personas se ofrecen voluntarias a ayudar.
Tuvimos la oportunidad de hacer un recorrido con silla de ruedas y con los ojos tapados guiándonos con un palo. Mi recorrido consistía en ir a la panadería. Parecía fácil, pero para nada fue así. Nada mássalir a la calle, me di cuenta lo inferior que me sentía en esa silla de ruedas. En muchas aceras no había una rampa para poder subir. Una vez consigues subir, notas que las aceras se quedan estrechas y no son del todo rectas, lo que provoca que la silla se incline para un lado. Cuando llegué a la panadería, no había ninguna rampa para poder entrar y era casi imposible abrir la puerta yo sola. Con la otra actividad, la de los ojos tapados, sentí cómo que la gente es más solidaria, parece que ver a una persona con esta discapacidad llama más la atención, por tanto, las personas se ofrecen voluntarias a ayudar.
A raíz de estas actividades, ví la necesidad de enseñarles a los
niños (ya desde prescolar) la importancia de la discapacidad en la
sociedad, y no solamente eso, sino también enseñarles que todos
tienen el derecho de sentirse integrados y qué mejor momento que
hacerlo en edades tempranas. A esas edades son como "esponjas",
es decir, todos los conocimientos que les enseñas, los aprenden a
gran velocidad. Pienso que es importante que tanto la familia, como
la escuela sean los encargados de enseñarles esto. Pero, quizás,
debe tener más peso en la escuela, ya que la familia puede tener un
pensamiento erróneo a cerca de esto.